El parte amistoso —su nombre formal es declaración amistosa de accidente— es un impreso de dos hojas autocopiativas que reparten las aseguradoras. Aquí te contamos cómo conseguir el tuyo en PDF, cómo se rellena cada uno de los quince apartados y qué puedes hacer si ahora mismo no lo tienes delante.
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Hay tres caminos, y ninguno cuesta dinero:
El formulario es un modelo común del sector asegurador europeo y cada compañía distribuye su propia versión, con su logotipo, sus instrucciones y sus datos de contacto. Preferimos que lleves en la guantera la de tu aseguradora antes que una copia suelta de origen incierto. Y hay una regla que conviene no saltarse nunca: no uses una versión modificada del impreso, con casillas cambiadas o apartados añadidos.
El parte amistoso es el mismo documento en toda Europa: mismos apartados, misma numeración, distinto idioma. Por eso funciona aunque los dos conductores no se entiendan hablando —la casilla 12 número 7 significa lo mismo en Vigo que en Lyon— y por eso todas las compañías del ramo lo reconocen sin discutir el formato.
Conviene tener claro qué es y qué no es. No es un documento oficial de la Administración ni un atestado policial: es una declaración conjunta de los dos conductores sobre cómo ocurrió el accidente. Con ella cada compañía abre el siniestro y empieza a trabajar.
Y firmarlo no es declararse culpable. Lo que se firma es el acuerdo sobre los hechos: dónde, cuándo y qué maniobra hacía cada uno. La responsabilidad la determinan después las aseguradoras a partir de esas circunstancias. Si no estás de acuerdo con algo, para eso está el apartado 14.
El anverso del impreso —la cara que rellenáis entre los dos— tiene quince apartados numerados. La columna azul es para el vehículo A y la amarilla para el B; da igual quién sea quién, mientras los dos lo tengáis claro. La disposición puede variar un poco de una compañía a otra, pero la numeración es la misma.
Día, mes, año y hora aproximada. Si dudas de la hora, pon la más cercana; no la dejes en blanco.
País, localidad y calle o carretera con punto kilométrico. Cuanto más concreto, menos discusión después: «N-550, km 132, sentido Pontevedra» dice mucho más que «la nacional».
Sí o no. Marcar «no» y descubrir al día siguiente que había una cervical tocada complica la reclamación. Ante la duda, marca que sí y llama al 112.
Una valla, una farola, un muro, la moto aparcada de un tercero. También se describe en el punto 14.
Nombre, dirección y teléfono. Pídeselos antes de que se vayan: es el dato que después no hay forma de recuperar.
Quien figura en la póliza, que no siempre es quien iba al volante. Se copia del recibo, no de memoria.
Matrícula, marca, modelo y país de matrícula. Comprueba la matrícula mirándola, no repitiendo lo que te dicen.
Nombre de la compañía, número de póliza, número de carta verde y agencia u oficina. Aquí es donde más erratas se cuelan.
Nombre, dirección, número del permiso de conducir, categoría y fecha de validez.
Una flecha sobre la silueta del coche señalando dónde se tocaron primero. No es lo mismo que los daños: el primer contacto es uno solo.
Lo que se ve, descrito en pocas palabras. No tienes que valorar nada ni decir cuánto cuesta arreglarlo.
Las diecisiete casillas. Cada conductor marca las suyas en su columna y anota abajo cuántas ha marcado. Es el apartado que más pesa en el reparto de responsabilidad.
La posición de los dos vehículos, las flechas de dirección, el nombre de las calles, las señales y los semáforos, y el punto del impacto.
Tu espacio. Si no estás de acuerdo con algo de lo que ha marcado el otro, escríbelo aquí antes de firmar. Dejarlo en blanco cuando no estás conforme es el error más caro del impreso.
Se lee entero, se firma y cada conductor se queda con un ejemplar. A partir de ahí el documento está cerrado.
Cada conductor marca únicamente las que describen lo que hacía su vehículo, en su columna, y escribe abajo el número total de casillas marcadas. No hay que ponerse de acuerdo en ellas: si cada uno marca cosas distintas, así queda reflejado, y eso también es información.
La cara de atrás es para ti solo: la rellenas después, sin el otro conductor, con los datos que tu compañía necesita para tramitar el siniestro (dónde está el vehículo, si es visible, taller, si eres el conductor habitual). Cada conductor rellena la suya.
La app del parte de ParteClaro es una página web gratuita: se abre en el navegador del móvil, sin instalar nada, sin registrarse y sin dar el teléfono. Te va preguntando lo mismo que el impreso —accidente, los dos vehículos, circunstancias, croquis y firmas— y al final genera dos PDF: el formulario oficial relleno y firmado, y un anexo con la información ampliada.
El otro conductor no necesita tener nada: firma en tu pantalla y os quedáis los dos con el mismo documento.
Gratis, en el navegador, sin cuenta. Termina con el PDF listo para tu aseguradora.
Abrir la app del parteSí. Ninguna norma obliga a declarar el accidente en ese papel concreto. Lo que la ley te exige es comunicar el siniestro a tu aseguradora dentro del plazo (artículo 16 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro). El impreso ayuda porque lleva las preguntas hechas y no te deja olvidarte de nada, pero un papel con los datos de los dos vehículos, las dos pólizas, cómo ocurrió y las dos firmas cumple la misma función.
Es lo deseable, porque un parte firmado por ambos deja fijada la versión de los hechos y agiliza mucho la tramitación. Si el otro conductor no quiere firmar, no puedes obligarle: apunta su matrícula, haz fotografías, busca testigos y presenta tu declaración a tu compañía explicando lo ocurrido.
Lo que tu aseguradora necesita es la declaración de los conductores sobre cómo ocurrió el accidente, con sus datos y sus firmas. Eso es lo que recoge el PDF que genera ParteClaro, con el formulario oficial y un anexo aparte. Si tu compañía además tiene su propio parte de siniestro, tendrás todos los datos ordenados para trasladarlos sin depender de la memoria.
Una para cada conductor. El impreso de papel es autocopiativo y trae dos hojas precisamente por eso. Si lo imprimes en casa, imprime dos ejemplares y rellenadlos igual, o rellenad uno y fotografiadlo los dos con el móvil antes de separaros.
El plazo legal para comunicar el siniestro es de siete días desde que lo conociste, salvo que tu póliza fije un plazo más amplio (artículo 16 de la Ley 50/1980). Cuanto antes, mejor: la peritación y la tramitación empiezan cuando la compañía se entera.
Esta página es información general sobre la declaración amistosa de accidente. No es asesoramiento jurídico ni asesoramiento en materia de seguros. Ante heridos o peligro, llama al 112; para tu caso concreto, consulta con tu aseguradora o con un profesional.
Última revisión: agosto de 2026.